viernes, 6 de enero de 2012
Horizonte III
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miércoles, 7 de diciembre de 2011
Mujer-Ave
Hoy voy a escribir un ave
Tendrá grandes alas de dulce y un pico de rosas
La veras posarse en tu mirada, en todas partes
Cada mañana y cada noche
Sera la que te arrulle y después por la que llores
Será a quien ames y después quien te devore
Hoy dios me dejo escribir con sus manos
Y escribí una figura perfecta moldeada en el aire:
caricia de madre, beso de amante. Y se la di al hombre.
Hace
tiempo Dios me dijo que la mujer era un ave.
Autor: Armando Amador Rodriguez
domingo, 4 de diciembre de 2011
Desequilibrio amorobiental
Hay
telarañas en las nubes,
eclipses
cardiacos prolongados,
tormentas
y dunas en la habitación,
un gato
negro siguiendo mis pasos…
El cielo
está a punto de romperse,
mis labios
de vidrio están ilegibles.
me da la
impresión de que me falta el aire
¿Será
acaso que mis pulmones no existen?
Lo que si
tengo es un pequeño corazón,
una
especie de tejido raquítico falto de amor.
Hay santos
reunidos espiando en la repisa;
murmurando
sobre mi mala meteorología,
petrificados
de risa sin ninguna razón;
seguro el
San Antonio de cabeza ya se mareo.
Veo
pronóstico de lluvia intensa en la mirada,
afuera en
las nubes; seguro lloverán arañas.
Oigo
tumultos en la azotea, lo confirman las noticias;
una
emisora afirma que hay fuga de lágrimas;
seguro ya
estoy llorando…
Reviso un
calendario del año pasado,
y asegura
que hoy no es domingo; es sábado…
¿En qué
tiempo estoy viviendo?
¿Es de día
o sólo está nublado?
¿Las
estrellas ya no brillan, o la tierra ya no gira?
¿Qué
demonios está pasando?
Tengo que
aceptar que cuando no estás, todo es desequilibrio…
La cadena
alimenticia se rompió, y hoy no comimos.
Si mañana tú
vuelves,
todo tendrá que
volver a su sitio…
Autor: Armando Amador Rodriguez
sábado, 26 de noviembre de 2011
Defendiendo mis poemas; se les acusa de no ser… Yo sé que existen
Mis poemas son amorfos, les falta un ojo, digo que son míos pero no son;
porque nacen solos, y se van como cualquier hijo a buscar su lugar en medio de
un libro; de uno que todavía no existe. Me hago llamar poeta, pero si tú no
quieres llamarme así, porque no tengo un título en filosofía que me acredite,
no me llames así. Eso sí, puedo decirte que a mí, no me hizo poeta una escuela
o un hombre me enseño a serlo, yo nací y crecí poeta… Balbuceaba y era poesía
para los que me entendían; porque mi madre me amantaba con leche de letras -como
la sopa-, porque mi padre me engendro después de leer las estrellas.
Desde entonces hago poemas, y si alguna vez llegas a leer alguno; a ellos
si los respetas los llamaras como tal…
Esto podría ser poesía, yo digo que lo es ¿Por qué quien eres tú para decir
lo que es y lo que no? Tus formas, tus medidas, alguien se las invento un día;
como la moral y la religión. A quienes inventaron reglas ¿quién les dijo que así
se hacía poesía? Hacer poesía es como hacer el amor. Que yo sepa no hay
escuelas que te enseñen a hacer el amor; es instintivo, empírico… y perdonen mi
vulgaridad, pero hasta en el momento del amor hay cambios de posición. ¿Por qué
no cambiar la forma de un verso? Yo no lo digo por mí, lo digo por algunos que
siguen la métrica, que cuentan las silabas, letra por letra, línea por línea; eso
es poesía y no señores poetas; también son matemáticas básicas… Yo no cuento
silabas, yo cuento cuentos, vidas.
No digo que sea correcto lo que hago y que me sigan, al contrario aléjense
de mis poemas porque son homicidas. Y yo no quiero un rebaño correteando mi
sombra. Sólo Yo y Ella, quien quiera que sea Yo, y quien quiera que sea Ella
los y nos entendemos… Pero no los crítico-poetas, porque ellos siempre les y
nos encontraran un defecto…
Sé que en algún lado siempre tendré una falta de ortografía; al hablar o
escribir no hay diferencia conmigo. Repito mucho las conjunciones, la y, o, la
o, y, la u, o, la e; la a. A veces las confundo con las vocales. El abecedario
es muy extenso, pero puedo presumir que lo sé todo, y que la única letra que
desconozco es la X cuando se trata de ecuaciones literarias; el resultado es
una parábola extraña que ya esperaba, es un presagio. Y si hago presagios tal vez
no soy poeta, soy profeta de lo que nunca ocurrió. Ya te habrás dado cuenta,
que no distingo los tiempos, por eso lo que digo que hare, tal vez sea un
recuerdo de lo que quise hacer.
Mi metáfora es tan simple que parece un enigma sorprendente, nunca busques
un significado alternativo, mi metáfora es literal y a veces no tiene rima o
ritmo. Aprendo palabras extrañas al momento de escribir, como aquella que
repito mucho: “Mujer” verdad que tengo razón, es una palabra tan extraña que
todos quieren lucirse con ella. Hablando de palabras me doy cuenta, que todas
las palabras las repito, que mis poemas siempre son los mismos. El de ayer es
el de hoy, el de hoy será el de mañana, y el de mañana es el que escribí en mí
infancia.
Quien diga que Yo no soy poeta y que no hago poemas, que arroje la primera
letra… Pero en su propia hoja, porque está ya se encuentra llena.
Autor: Armando Amador Rodriguez
Autor: Armando Amador Rodriguez
lunes, 14 de noviembre de 2011
Desequilibrio amorobiental
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martes, 1 de noviembre de 2011
Mujer-ave
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martes, 4 de octubre de 2011
viernes, 5 de agosto de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
Yo (platicando conmigo)
Convoco a una reunión conmigo y con todos mis “yo”
una asamblea en la que hablemos del destino;
decidamos todos y al fin decida por mí mismo.
¿Qué vamos a hacer con tanto homicidio?
¿con tanta mujer colgada en la soga del olvido?
– Propongo que dejes de dormir – me digo yo mismo.
– Ya no eres un bebe ¡despierta! te hace falta ejercicio –
Me rasco el ombligo ¿cuál era la pregunta? y me digo:
digo que tiene razón…
¿Qué vamos a hacer con el teléfono? ¡hace mucho ruido!
¿qué vamos a hacer con el fuego? ¡ya no hace tanto frio!
– Quizás apagarlos ¡deja esto ya, ya estas grandecito!
si quieres hablar con ella, ¿por qué no lo haces en vivo? –
Quizás tengan razón…
¿Qué hago con estas cartas, a dónde las dirijo?
¿con poemas pensados a medias y media hora de ocio?
– Quizás ocuparlos, plasmarlos, ¿yo que sé? si soy tu mismo –
Dije desde atrás y no me ayude nada, sigo confundido.
¿Entonces para que escribo? – Si no tienes hojas de papel,
nada que escribir; mejor ponte a leer un libro –
Me están convenciendo, tienen razón…
¿Qué vamos a hacer con el cielo? esta tan sereno, aburrido
¿con las puertas rotas del infierno y los demonios fugitivos?
– Pronto habrá de llover, se nublara; ese no es punto a tratar –
Soy tan indiferente con el mundo; por eso no tengo amigos.
– Y ¿yo qué? – pregunto en medio de todos y dando brincos
– Aunque venga de vez en cuando, me acuerdo de ti a diario –
¡Porque tú eres yo!, respondo; pero tengo razón…
Digo... ¿Y para concluir?
– ¿Qué hacemos con la mujer encerrada con nosotros?
¿con la duda de quién es su dueño? ¡está armando un alboroto! –
A ella no la toquen, no la vean, por eso duermen conmigo
– Me gustaba más la que ahorcamos ayer, me sentía más atraído –
Se fue por tu culpa, murmure, siempre te gustan más las de ayer
– Tienes razón, tienes razón… –
¿Quizás ella sea algo bueno? buena gente o algo parecido
– ¿Quizás? Ella es la mujer que te está enloqueciendo;
por eso estas platicando de ti y de ti mismo, y conmigo –
¿Cuál de todos mis “yo” es el real? eso mañana y a solas lo decido
– ¡No, ahora! – suplica un “yo” que no había visto, uno desconocido.
Ponen de pretexto que mañana tendrán que trabajar.
Me acusan de ser un mal líder; que cuando tienen que salir,
siempre me equivoco, y que a veces no les doy permiso.
Cuando tengo que llorar; me rio.
Cuando tengo que leer; escribo.
Cuando tengo que pensar en ellos y en mí;
estoy durmiendo contigo.
Bueno; por lo menos aun no estoy loco…
¿O quizás tengan razón?
¡Por eso estoy platicando conmigo!
Autor: Armando Amador Rodriguez
Este poema fue creado el 27 de octubre del 2010, a partir de este, surgió una serie de escritos llamada "Yo platicando con el mundo"; la serie se compone 5 poemas y un preámbulo.
una asamblea en la que hablemos del destino;
decidamos todos y al fin decida por mí mismo.
¿Qué vamos a hacer con tanto homicidio?
¿con tanta mujer colgada en la soga del olvido?
– Propongo que dejes de dormir – me digo yo mismo.
– Ya no eres un bebe ¡despierta! te hace falta ejercicio –
Me rasco el ombligo ¿cuál era la pregunta? y me digo:
digo que tiene razón…
¿Qué vamos a hacer con el teléfono? ¡hace mucho ruido!
¿qué vamos a hacer con el fuego? ¡ya no hace tanto frio!
– Quizás apagarlos ¡deja esto ya, ya estas grandecito!
si quieres hablar con ella, ¿por qué no lo haces en vivo? –
Quizás tengan razón…
¿Qué hago con estas cartas, a dónde las dirijo?
¿con poemas pensados a medias y media hora de ocio?
– Quizás ocuparlos, plasmarlos, ¿yo que sé? si soy tu mismo –
Dije desde atrás y no me ayude nada, sigo confundido.
¿Entonces para que escribo? – Si no tienes hojas de papel,
nada que escribir; mejor ponte a leer un libro –
Me están convenciendo, tienen razón…
¿Qué vamos a hacer con el cielo? esta tan sereno, aburrido
¿con las puertas rotas del infierno y los demonios fugitivos?
– Pronto habrá de llover, se nublara; ese no es punto a tratar –
Soy tan indiferente con el mundo; por eso no tengo amigos.
– Y ¿yo qué? – pregunto en medio de todos y dando brincos
– Aunque venga de vez en cuando, me acuerdo de ti a diario –
¡Porque tú eres yo!, respondo; pero tengo razón…
Digo... ¿Y para concluir?
– ¿Qué hacemos con la mujer encerrada con nosotros?
¿con la duda de quién es su dueño? ¡está armando un alboroto! –
A ella no la toquen, no la vean, por eso duermen conmigo
– Me gustaba más la que ahorcamos ayer, me sentía más atraído –
Se fue por tu culpa, murmure, siempre te gustan más las de ayer
– Tienes razón, tienes razón… –
¿Quizás ella sea algo bueno? buena gente o algo parecido
– ¿Quizás? Ella es la mujer que te está enloqueciendo;
por eso estas platicando de ti y de ti mismo, y conmigo –
¿Cuál de todos mis “yo” es el real? eso mañana y a solas lo decido
– ¡No, ahora! – suplica un “yo” que no había visto, uno desconocido.
Ponen de pretexto que mañana tendrán que trabajar.
Me acusan de ser un mal líder; que cuando tienen que salir,
siempre me equivoco, y que a veces no les doy permiso.
Cuando tengo que llorar; me rio.
Cuando tengo que leer; escribo.
Cuando tengo que pensar en ellos y en mí;
estoy durmiendo contigo.
Bueno; por lo menos aun no estoy loco…
¿O quizás tengan razón?
¡Por eso estoy platicando conmigo!
Autor: Armando Amador Rodriguez
Este poema fue creado el 27 de octubre del 2010, a partir de este, surgió una serie de escritos llamada "Yo platicando con el mundo"; la serie se compone 5 poemas y un preámbulo.
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sábado, 14 de mayo de 2011
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